Aprendiendo de un pequeño Colibri

Mar 15
Colibri en mi jardin
Hoy tuve la suerte de contar en mi patio con la presencia de un colibri.
 
Como decía mi abuela: “Cuando un colibri vuela por tu casa anuncia visitas…”  jajajajaja nunca crei en esto, pero lo que es innegable es la asombrosa belleza de un colibrí, ¡me sorprende!
 
Colibri en mi jardin
El colibrí mueve sus alas a la fantástica velocidad de 90 batidos por Segundo durante vuelos normales, y a más de 200 durante el período del cortejo, dándole al ave su característico zumbido. Tiene un excelente manejo de maniobrabilidad en vuelo. Puede sostenerse en el aire, volar hacia atrás, hacia delante y los costados. Vuela a todos lados pues no puede caminar bien. Tiene la ventaja de ver las cosas desde todos los ángulos y puede mostrarte cómo expandir tu percepción.

El colibrí es pequeño pero gasta muchísima energía volando, por lo que requiere grandes cantidades de azúcar, libando flores para estar vivo. Debe comer el doble de su peso diariamente. Debido a su minúsculo tamaño y su gran nivel de actividad, pierde calor corporal con rapidez, por lo que debe digerir su alimento rápidamente. Aquellos con este tótem deben revisar sus niveles de azúcar y cuidar de su sistema digestivo.

Una historia…

 Los mayas, más viejos y sabios, cuentan que los dioses crearon todas las cosas de la Tierra. Y a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo. Pero, cuando ya habían terminado, notaron que no había nadie encargado de llevar los deseos y los pensamientos de un lado a otro.
Como ya no tenían barro ni maíz para hacer otro animal, tomaron una piedra de jade y tallaron una flecha. Era una flecha muy chiquita. Cuando estuvo lista, soplaron sobre ella y la flechita salió volando. Ya no era una flechita, porque estaba viva.

Los dioses, habían hecho un colibrí.

Era tan frágil y tan ligero el colibrí que podía acercarse a las flores más delicadas sin mover uno solo de sus pétalos. Sus plumas brillaban bajo el sol como gotas de lluvia y reflejaban todos los colores.

Entonces los hombres trataron de atrapar al pájaro precioso para adornarse con sus plumitas.

Los dioses se enojaron y ordenaron: “si alguien lo atrapa, el colibrí morirá”.

Por eso, nunca nadie ha visto un colibrí en una jaula ni en la mano de un hombre.

Así, el misterioso y delicado pajarillo puedo hacer tranquilo su trabajo: llevar de aquí para allá los pensamientos de los hombres. Si te desean un bien, él te trae el deseo; si te desean un mal, él también te lo trae.

Si un colibrí vuela alrededor de tu cabeza, no lo toques. El tomará tu deseo y lo llevará a los otros; piensa bien y desea cosas buenas para todos. Por algo pasa el colibrí por tu camino; puede ser por bien…o puede ser por mal.

 

¿Qué aprendo observando este colibrí?

El colibrí mediante su velocidad, sonido, visión periferica me sobresalta, ayudándome a poner atención fuera de lo trivial para reconocer y apreciar la belleza de la creación.

 
Como vimos el colibri pese a su pequeño tamaño, para sobrevivir tiene que moverse -y mucho-, Esto me llevar a hacer una analogia para los equipos de ventas: No importa el tamaño -o habilidad del vendedor- que si esta en continuo movimiento -es proactivo-, siempre podrá conseguir resultados.
 
 
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